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La libertad de hacer nuestra propia obra

Escrito el 30 junio 2010 por Miriam Guevara

Museo ecológico del Arq. Renzo Piano.

El reconocido arquitecto César Ruiz, quien en la actualidad, además, se desempeña como docente del Instituto Toulouse Lautrec, nos comenta acerca del libro del arquitecto italiano Renzo Piano: Building Workshop 1966 to todayâ (editorial Taschen). Piano, en su obra, retrata su experiencia como artista, señalando sus orígenes ancestrales, aprendizaje inicial y lo que transmite a través de sus diseños:

Nací en el seno de una familia de albañiles y ello hizo que surgiera en mí una relación con el arte de hacer. Siempre me gusto ir a las obras de mi padre y ver crecer las cosas a partir de la nada, creadas por la mano del hombre. Para un niño es algo mágico; hoy ves un montón de arena y  ladrillos, mañana una pared que se sostiene sola y al final aquello se convierte en un edificio alto y sólido en el que pueden vivir personas he pasado la vida haciendo lo que  soñaba de pequeño.

La arquitectura es un arte. Utiliza la técnica para generar emoción y lo hace con su propio lenguaje, un lenguaje construido con espacio, proporciones, luz y materiales (para un arquitecto la materia es como el sonido para un músico o las palabras para un poeta). Hay una cuestión que tiene para mí, capital importancia: la ligereza (como es lógico, no referida  únicamente a  la masa física  de los objetos).

El respeto a la mano de obra y las exigencias de lo que constituye un proyecto, ve el fin  y el objetivo de lo que él hace. Todo esto enmarca al artista que vive haciendo realidad su obra y lo congratula por hacer realidad sus sueños.

Nos indica igualmente que «Hay que hacer las cosas no solo con la cabeza; sino también con las manos, esto puede parecer un objetivo pragmático e ideológico; es una manera de salvaguardar la libertad creativa pero no lo es. Los visitantes a una obra deben juzgar un edificio cuando lo utilizan, aunque no sepan nada de la personalidad del arquitecto; los críticos y los propios arquitectos suelen utilizar mucho la palabra».

En ocasiones, el estilo se identifica con la  personalidad del creador de una obra arquitectónica, pero esta es una idea que Piano rechaza de plano. El estilo es como una jaula de oro en la que uno se encierra. Acaso al emprender un nuevo proyecto debería tratar desesperadamente de  diseñar un edificio con estilo en lugar de  abordarlo con total libertad y felicidad.

Una de las grandes cualidades de la arquitectura radica en que cada obra es como un nuevo comienzo de vida. Cual cineasta  que rueda una película de amor, del oeste  o de suspenso. Si solo te preocupa que te reconozcan, cometes un gran error. Estas siendo presa del narcisismo y solo te interesa la parte comercial.  Es una autentica negación del espíritu de la arquitectura. No me gusta la palabra estilo pero no cabe duda que en mis obras siempre busco la coherencia, continúa.

Podemos leer sus palabras y aplicarlas a nuestra  actividad como diseñadores, arquitectos, arquitectos de interiores, decoradores, dibujantes, creativos o cualquier actividad humana. La intención es desarrollarla con  habilidad  e interés. La libertad de la que habla está ligada  a la creación,  nace con la puesta en marcha  de cualquier proyecto, si  deseas  no estar de acuerdo con  sus ideas, debes al menos, ser consciente de ello.

Artículo de colaboración del Instituto Toulouse Lautrec.

1 Comments For This Post

  1. tive Says:

    espectacular bastnte innovador eh
    1

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